Sunday, June 25, 2006

Materiales para la construcción de la arquitectura Románica

Los materiales básicos empleados en la arquitectura románica son:
Piedra de sillería o sillar
(bloque de piedra labrado como un paralelepípedo). Frecuentemente estos sillares eran marcados por los canteros con marcas para su posterior cobro. Las paredes así elaboradas tenían dos finas capas de sillería y en medio una masa de ripio (pequeñas piedras normalmente procedentes del tallado de los sillares).
La colocación o aparejo de la sillería puede ser a soga y tizón (alternando la disposición en forma paralela y perpendicular a la dirección del paramento), encintada, en hileras, etc.
Sillarejo (piedra más pequeña, de peor labrado y ajuste, realizada con martillo devastando directamente la piedra bruta).
Mampuesto (piedra no labrada o de labrado tosco). Frecuentemente se usaba el "calicanto" a base de mampostería aglutinada con argamasa (mortero de cal, arena y agua).
Otros materiales usados fueron el ladrillo (sobre todo en España), la madera (para cubiertas de templos no abovedados), la pizarra y el barro cocido (tejas de tejados).

Plantas
Las plantas de las iglesias fueron muy variadas y es imposible hacer una relación de todas ellas. Citaremos las más importantes:
Plantas de salón o basilicales. Esta planta está relacionada con antiguos edificios públicos romanos y sobre todo, por las primeras iglesias paleocristianas y prerrománicas Se trata de iglesias longitudinales con 1, 3 ó 5 naves paralelas (espacio entre filas de arcadas) sin transepto y normalmente finalizadas en cabecera de ábsides semicirculares escalonados.
Plantas de cruz latina A la disposición anterior se le añadía un brazo perpendicular saliente en planta (transepto) con lo que el resultado era de cruz latina. Ello simbolizaba la cruz de Cristo. Estas iglesias podían estar también rematadas en cabeceras con ábsides escalonados. Sin embargo, en iglesias de peregrinación y otros grandes templos las naves terminaban en una cabecera compleja formada por capilla mayor rodeada de una girola o deambulatorio de una o varias naves que la rodeaba y a la que se abrían capillas radiales. Un ejemplo español es la Catedral de Ávila.
Plantas circulares o poligonales. Las iglesias de plantas circulares o poligonales son menos frecuentes. Normalmente son templos al servicio de comunidades de órdenes militares participantes en la Cruzadas, como los templarios o los caballeros del Santo Sepulcro, por parecerse al templo de Salomón y al del Santo Sepulcro de Jerusalén, respectivamente.
Tenemos un claro ejemplo en la Iglesia de la Veracruz en Segovia y también en la Iglesia de Eunate (Navarra). Planta de cruz griega, Otra planta ocasional es la de cruz griega, es decir, formada por dos naves iguales que se cruzan perpendicularmente en el centro. Un ejemplo en España es la de Sant Pau del Camp en Barcelona.

Elementos sustentantes: arcos, columnas y pilaresEl arco utilizado en la arquitectura románica es el de medio punto (semicircular) y de sección rectangular, enriqueciéndolo en su intradós (superficie interior) con uno más estrecho, decorando sus ángulos con dos molduras (saliente con perfil uniforme) de sección semicircular.A partir del siglo XII también se emplea el arco apuntado u ojival, por dos segmentos curvos que forman ángulo en la clave. Esta invención fue esencial para el desarrollo de la arquitectura medieval posterior (gótico) pues los empujes que trasladaban estos arcos (y por extensión las bóvedas apuntadas) a los pilares y restos de estructuras eran mucho más verticales y fáciles de resistir.
La columna y el pilar son los elemento arquitectónicos esenciales para recibir el peso de las estructuras superiores (arcos y bóvedas). La columna esta compuesta por basa, fuste y capitel. La basa de la columna románica es de tipo ática. El fuste, a diferencia de las columna romanas y griegas y del resto de estilos posteriores al gótico no es troncocónica ni tiene entalle (diferente sección en los extremos) sino completamente cilíndrica (salvo en casos aislados). Tampoco tiene normalmente acanaladuras verticales como en la arquitectura clásica sino que son lisos o en el caso más complejo lleva sogueados oblicuos o decoración geométrica (zigzag) o vegetal. El capitel suele ser figurado o de motivo vegetal y tiene collarino y ábaco en los extremos.
El pilar o soporte prismático de sección cuadrada fue usado ampliamente como soporte, aunque adoptó diferentes modalidades. La más frecuente fue la variedad de pilar cruciforme (sección de cruz griega) o aún más, el pilar cruciforme con semicolumnas embebidas para recoger los arcos y sus dobladuras.
Abovedamiento. La bóveda es una obra de fábrica curvada que sirve para cubrir el espacio comprendido entre dos muros o entre varios pilares. En el periodo del románico pleno la bóveda más empleada para cubrir la nave principal del templo es la de medio cañón (bóveda de directriz continua semicircular) con arcos transversales de refuerzo o fajones, cabalgando sobre las arquerías inferiores. Esas enormes bóvedas ejercían una fuerza no sólo vertical sino transversal que tenía que ser contrarrestada con otras naves laterales o la presencia en el exterior de los muros de poderosos y macizos contrafuertes.
Aunque la bóveda de medio cañón longitudinal fue -como decimos- la más ampliamente usada para la nave principal, no se dejaron de inventar, durante el período románico, nuevas e ingeniosas formas de cubrición.
Por ejemplo, en lugares del sur y oeste de Francia como Angulema, Périgueux, Cahors, Solignac, Souillac, etc., durante las primeras décadas del siglo XII, se construyeron edificios de una sola y amplia nave, que se cubría con una serie de cúpulas semiesféricas sobre pechinas.
En la iglesia abacial de San Filiberto de Tournus (Borgoña), edificio de tres naves iniciado en el siglo XI, la nave central se cubre mediante una serie de bóvedas de medio cañón perpendiculares al eje de la nave, apoyando sobre inmensos pilares circulares. Ello permitió, aprovechando la superficie semicircular que queda bajo la intersección de la bóveda con el muro lateral para abrir ventanales de iluminación directa a la nave.
Por otro lado, en las naves laterales de los edificios del románico pleno se emplea principalmente la llamada bóveda de arista, construida sobre un espacio cuadrado y formada por el cruce de dos bóvedas de cañón de igual anchura. Esta bóveda, cuando se genera por el cruce de arcos apuntados y se refuerza con nervaduras da lugar a la bóveda de crucería.
Para abovedar el crucero, espacio cuadrado de intersección de nave y transepto, se emplea la cúpula, o bóveda con forma de media esfera u otra forma aproximada. Para pasar del cuadrado del crucero al círculo de la base de la cúpula semiesférica se emplearon las pechinas (soportes en forma de triángulo curvilíneo). También se usaron las trompas (soportes de forma cónica) que convertían el cuadrado en octógono como transición al círculo.
En los ábsides de planta semicircular se usó de manera invariable la bóveda de horno o de cuarto de esfera que se engarzaba a la de medio cañón correspondiente al tramo presbiterial.
A partir de finales del siglo XI se comienzan a ensayar las primeras bóvedas de crucería en Inglaterra y Normandía (Francia), como en la catedral de Durham.
La gran utilidad de estas bóvedas es que los empujes que generan sobre las estructuras inferiores son más verticales y localizadas lo que permite un mejor contrarresto.
A lo largo del siglo XII se suceden iglesias con planta y soportes plenamente románicos (el habitual pilar cruciforme con cuatro semicolumnas en sus caras) que sin embargo tienen abovedamiento de crucería. Ello obligó en algunos casos a improvisar ménsulas para las nervaduras de la bóveda.Estas construcciones de la arquitectura románica madura nunca han de considerarse góticas sólo por el abovedamiento. El gótico es un concepto arquitectónico y estético diferente. Los soportes góticos se hacen más complejos -con multitud de columnillas adosadas unas a otras o al pilar- para recibir los numerosos nervios de la bóveda de crucería y este avance se emplea para "desmaterializar el muro" y convertirlo en un mundo de cristal.

Alzado
Atendiendo a la planta y al alzado, podemos hacer una sencilla clasificación de las iglesias románicas, que si bien es insuficiente dentro del complicado universo de sus posibilidades, puede resultar útil .
Iglesia de una sola nave. Son las más abundantes de nuestro románico, especialmente en el entorno rural. Pueden estar abovedadas con medio cañón reforzados con fajones o tener cubierta de madera. El ábside suele ser semicircular.
Iglesia de tres naves sin alzado superior. Pueden tener o no crucero. Tienen bóveda de medio cañón en la nave principal que se eleva inmediatamente sobre el nivel de los arcos formeros (sin piso superior con ventanales) por lo que la nave central no tiene iluminación directa. Un hermoso ejemplar de este tipo arquitectónico es la iglesia monástica de San Martín de Frómista (Palencia) .Iglesia de tres naves con alzado superior: Igual que el caso anterior pero la bóveda arranca de un muro con ventanales o claristorio que arranca por encima de los arcos formeros. En este tipo de iglesia, la nave central sí goza de luz directa. Aunque con bastantes irregularidades podemos citar como ejemplo importante la Basílica de San Isidoro de León.
Iglesia de tres naves con tribuna. Es el típico alzado de las iglesias de peregrinación. El alzado de estas iglesias tiene el nivel habitual de los arcos formeros y por encima una tribuna abierta o galería situada sobre las naves laterales. Este pasillo superior se abre a la iglesia mediante vanos geminados y al estar los muros exteriores abiertos con ventanales, también hay luz directa a la nave central. Por último, sobre el piso de la tribuna arranca la bóveda de medio cañón. Este sistema de tribuna tenía como utilidad albergar mayor número de peregrinos en las ocasiones de máxima afluencia. La elegancia estética es de primer orden y su sentido de verticalidad, logradísimo. En Francia un hermoso ejemplo es Santa Fe de Conques y en España, sin duda alguna, la catedral de Santiago de Compostela.
Iglesia de tres naves con tres niveles. Además del nivel de arcos formeros y el de la tribuna, se eleva un tercer nivel de claristorio (piso de ventanales) . Es el más vertical y arriesgado de los modelos de alzado románico. Un espléndido ejemplo es Saint-Etienne de
Nevers.
Iglesia de tres naves con bóveda de crucería. Como se vio antes, es bastante frecuente encontrar en la fase tardía del estilo, iglesias de planta y arranque románico rematadas con bóvedas de crucería. A esta arquitectura de plantas románicas y bóvedas de crucería u ojivas se le ha dado en ocasiones el nombre de "románico ojival". La bóveda de crucería, además de mejorar la estabilidad y disminuir el peso, permitía abrir vanos en lo muros superiores, como se puede ver en la foto anterior de San Pedro de Ávila, o en la lateral de la Catedral de Salamanca.La bóveda de crucería, en algunos casos de mayor ambición, puede arrancar de un nivel superior al de la tribuna, como en San Vicente de Ávila, una de las obras de mayor enjundia del románico español, aunque con varias fases en su construcción, desde el románico pleno a un románico avanzado de transición al gótico

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